Un guardia solo ve lo que tiene enfrente.
Por bueno que sea el personal, una persona no puede estar en el portón, en la bodega y en el estacionamiento al mismo tiempo. Ese es el límite real de cualquier servicio de guardias, y es donde la mayoría de las empresas de seguridad privada deja el hueco.
Nuestra respuesta es no vender al guardia como si fuera todo el sistema. El personal en terreno cubre el criterio, el trato con la gente y la decisión en el momento; las cámaras con perímetros digitales cubren lo que nadie está mirando, y la Central de Operaciones une las dos cosas en un solo protocolo.
- El guardia reporta a la Central, no a un teléfono suelto
- Las cámaras avisan al traspaso de un perímetro
- La Central decide a quién se llama y en qué orden